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20/04/2009

Sierra de Minas

Un paseo por el parque de la Ute, de Minas, Departamento de Lavalleja






















11/04/2009

RAMSES II

El reinado de Ramsés II posiblemente sea el más prestigioso de la historia de Egipto, tanto en el aspecto económico. Administrativo, cultural o militar.

Ramsés nace alrededor del año 1326 a.C. y accede al trono en el año 1301 a.c., era alto para los cánones de la época media cerca de 1,70 cm. ,De nariz prominente lo que lo confería un aspecto majestuoso.

Su abuelo fue Ramsés I general del ejército y visir, elegido rey por Horemheb al no tener éste descendencia. Su padre fue Sethi I maestro político y militar, siendo su madre la reina Tuy, miembro de una ilustre familia de militares.

Ramsés II pasó su infancia en Luxor en compañía de sus dos hermanos y sus hermanas. Desde pequeño fue educado para heredar la doble corona, sus preceptores le enseñaron a escribir, interpretar las imágenes escritas, astronomía, matemáticas y geometría, mientras los sacerdotes lo instruían en materia religiosa.

A los diez años es nombrado heredero y comandante en jefe del ejército por ser el primogénito, este cargo le permitió acompañar a su padre en diversas campañas (contra los hititas y los libios.

A los dieciséis años fue asociado al trono por Sethi. Fue destinado a la supervisación de las canteras en Nubia y de la construcción de Abidos, iniciándose allí su afición por las edificaciones.

Se casa con la que sería su primera esposa una joven proveniente de una noble familia llamada Nefertari, de este matrimonio nace su primogénito llamado Amonherunemef. Paralelamente toma como segunda esposa a Isetnefret con quien tuvo un hijo también llamado Ramsés.

Al morir Sethi en el año 1301 a.c. Ramsés sube al trono como rey del Alto y Bajo Egipto, y Sol de los Nueve Arcos.

En los primeros años de su reinado sus esfuerzos están encaminados a mantener la paz interior alcanzado por sus predecesesores, manifestando sobre todo a los sacerdotes de Amón su intención de ejercer todos los poderes, evitando de esta manera la influencia que podía ejercer el clero, para ello nombra sumo sacerdote a Nebumenef persona que tenía su absoluta confianza.

Una vez establecido en el trono pondrá en marcha un plan faraónico para recuperar las fronteras del imperio de la época de los Tutmosis , asegurar la paz interior y poner en marcha un programa constructivo, símbolo evidente de poder en esa época.

Ordenó la construcción de un gran templo en Luxor consagrado a Amón Ra , formando un conjunto con el palacio desde donde supervisaba las obras. Para llevar a cabo estas obras se necesitaba una gran cantidad de oro que provenía del sur del, se presentó el problema del avituallamiento especialmente de agua, este problema fue solucionado por Ramsés por medio de la perforación de varios pozos de agua-

La recuperación del poderío egipcio llevó a un enfrentamiento con Muwattali el rey de los hititas, conflicto que se prolongaría por más de diez años. E n el cuarto año de su reinado inició una expedición contra los hititas, llegando hasta Biblos con el fin de establecer bases marítimas para el avituallamiento de sus tropas. Muwattali por su parte había establecido una alianza con los príncipes de Asia Menor y Siria para enfrentarse a los egipcios.

El enfrentamiento tuvo lugar en Kadesh desarrollándose una importante batalla (1295 a.c..La batalla no tiene un vencedor claro, aunque Ramsés sé autoproclamó como el triunfador, según se ve en las inscripciones encontradas en los templos de Luxor, Karnak y Abidos. La reacción de Muwattali será establecer una poderosa alianza contra Egipto, involucrando especialmente a Benteshina príncipe de Amurru, tradicional aliado de Egipto.

Durante doce años Ramsés se dedicará a reconquistar en imperio asiático y africano. Las revueltas de Canaan, Moab y Edom fueron rápidamente sofocadas, recuperando Egipto la soberanía sobre ellas, logrando que el imperio llegara hasta el río Orontes.

Las luchas internas por la sucesión de Muwwatali entre su hijo Mursil y su hermano Hattusil, fue aprovechada por Ramsés para reafirmar el control en la zona de Asia Menor y los puertos fenicio del Mediterráneo, estableciendo en cada una de las plazas tomadas una importante guarnición armada.

Poco después Ramsés decide mirar hacia África, estableciendo una serie de colonias en las costas de Libia y construye un amplio frente de fortalezas con el fin de tener vigilada a la población y evitar posibles revueltas.

Tras algunos años de paz y ante el crecimiento de Babilonia, los hititas con Hattusil por rey, deciden firmar un tratado de paz con Egipto ( 1280 a.c.), en el que se establece el matrimonio de una princesa hitita con el faraón, la delimitación del territorio que quedaría delimitado por el rió Orontes, la soberanía sobre Kadesh y Amurru de parte del hatti y la dominación de los puertos fenicios por parte de Egipto, al mismo tiempo que se comprometían a otorgarse ayuda militar reciproca.

De esta manera se inaugura un período de paz y prosperidad económica y cultural. Desde ese momento Ramsés se dedicará al mantenimiento de su imperio que va desde Sudán en el sur hasta el Mediterráneo al norte, desde Libia en el oeste hasta el Orontes al este.

Para controlar este vasto territorio Ramsés ordenó la construcción de una nueva ciudad llamada Per-Ramsés, en la región de Tanis en el delta del Nilo y la convirtió en la capital del imperio.

Decide construir un agradecimiento dos templos excavados en la roca ubicados en Abu-Simbel, uno dedicado a Ptah, Hathor y a sí mismo, y otro dedicado a Hathor y Nefertari, también construye el Ramesseun.

En el año treinta de su reinado se lleva a cabo el primer jubileo (llegó a celebrar once), y en año treinta y tres se casa con la que sería se quinta Gran Esposa Real, la princesa hitita Mathorneferure, quien sumada a sus esposas y concubinas le dieron a Ramsés más de cien hijos.

Asegurada la paz y prosperidad de Egipto, Ramsés estrechó la vigilancia en su administración para lo cual se rodeó de una elite burocrática formada por miembros de las familias más allegadas a él

En sus últimos años Ramsés se vio aquejado por diferentes dolencias la desviación de su columna que trajo aparejada una artritis muy dolorosa y un problema dentario a nivel de las encías (gingivitis) que le provocó infecciones a repetición por lo que debía tomar dosis altas de calmantes que eran ingeridos en forma de té procedente de la maceración y trituración de las hojas de sauce (actualmente es lo que conocemos como aspirina.

En los últimos años de su reinado, Ramsés pudo apreciar como se iniciaban las presiones de los pueblos procedentes de Europa, pueblos que llegaría a tomar Egipto ( 1200 a.C.).

Tras 67 años de reinado Ramsés fallecía a la edad de 92 años, dejando el trono en manos de su hijo Minepthah fruto de su matrimonio con Isetnefret, nombrado heredero tras el fallecimiento de sus hermanos mayores.

Egiptológo_Champollion

Jean François Champollion
(1790-1832 )


Nació en Figéac, Francia, el 23 de Diciembre de 1790. Se cuenta una divertida historia acerca de su nacimiento, que merece ser reflejada aquí. Parece que su madre estaba paralítica y que su padre, un librero que había acudido sin resultado a todos los médicos posibles, decidió a mediados de 1790 recurrir a un curandero llamado Jacqou.

Este la hizo acostarse sobre un lecho de hierbas calientes y beberse un brebaje de vino caliente. Anunció su curación inmediata y el alumbramiento de un niño de fama imperecedera.

La enferma se levantó tres días después y, a las dos de la mañana del susodicho 23 de diciembre, dio a luz al pequeño Jean François.

Se dice que el médico que reconoció al recién nacido se asombró al comprobar que tenía la córnea amarilla, característica propia de los orientales y extraordinaria en un centroeuropeo.

Por otra parte, siempre se ha insistido en que su tez era oscura, casi parda, y sus rasgos algo orientales, lo que, junto con la orientación de sus estudios, le valió toda su vida el sobrenombre de el egipcio.

Quiso ser conocido como Champollion el joven para distinguirse de su ilustre hermano mayor Jacob Joseph, bibliotecario eminente y estudioso de la arqueología pagana y egipcia, quien, por su parte, consciente del talento de Jean François, se hacía llamar Champollion-Figéac, o, simplemente, Figéac.

La formación en lenguas de nuestro egiptólogo la debió en parte a la dirección que recibió de su hermano: árabe, etíope, copto, hebreo, sirio, caldeo y algo de numismática.

Tras sus primeros estudios en Figéac, con poco aprovechamiento, se inscribió en el Liceo de Grenoble.

Con 16 años, interesado por la piedra Rosetta, escribió un artículo en el que sostenía, y con razón, que la lengua copta usada por los egipcios cristianos descendía directamente de la antigua.

Aconsejado por su hermano se fue a París, donde, de 1807 a 1809, en la Escuela Especial y en el Collège de France, se dedicó intensamente a los estudios orientales: lenguas como el árabe, sirio, hebreo, chino, copto, etiópico, sánscrito, persa.

Estableció 15 correspondencias entre los signos del demótico y las letras del copto.

Parece que fue en esta época cuando contrajo estrabismo en el ojo izquierdo, a causa, según se cree, de las muchas horas de estudio bajo la luz de una lámpara mal colocada.

Entre 1809 y 1821 fue profesor de historia en la facultad de Grenoble, y elegido miembro de la Academia.

Se trasladó a París para estudiar manuscritos coptos en la biblioteca Imperial, y llegó a confeccionar una Gramática Copta y un Diccionario de la misma lengua. Entendía que el dominio de esta lengua era la base para descifrar la escritura jeroglífica.

En 1814 publica Egipto bajo los faraones, obra que es una descripción geográfica del país del Nilo y que puso los cimientos de su reputación.

Tengamos en cuenta que, para redactarla, no contó con más base que algunas citas bíblicas, textos latinos, árabes y hebreos bastante mutilados y comparaciones con el copto, lengua que todavía hablaban los egipcios cristianos del siglo XVIII.

Sus esfuerzos por descifrar la escritura jeroglífica arrancan de 1808. Se preparó concienzudamente en lenguas orientales, resistiéndose a emprender de forma seria el estudio de la piedra de Rosetta hasta conseguir la formación adecuada.

Cuando inició su tarea se llevó una sacudida emocional terrible, porque se enteró de que Alexandre Lenoir había editado un opúsculo, Nouvelle explication, que pretendía ser la clave de la escritura jeroglífica.

Compró un ejemplar y prorrumpió en carcajadas al comprobar la sarta de sandeces que contenía. Pero de esta manera tomó conciencia de su virulenta pasión por Egipto y su escritura.

Durante siglos, los investigadores habían estado muy desorientados, especialmente a causa de una obra del siglo IV d. C., Hieroglyphica, de Horapolo.

Era una descripción detallada del significado de las esculturas sagradas egipcias, pero se creyó que se podía aplicar a la escritura.

Este error persistía en tiempos de Champollion, quien tuvo una ocurrencia distinta.

Al principio la desechó, pero era el germen del desciframiento: vio una cierta correspondencia entre las imágenes jeroglíficas y la representación gráfica de los sonidos, algo parecido pero no igual a lo que llamamos letras.

En su estudio de la piedra Rosetta identificó grupos de signos reunidos dentro de unos anillos que llamamos cartuchos.

Supuso que este relieve tipográfico era digno del nombre de los reyes y comprobó que coincidían, aproximadamente, a la altura en que estos eran mencionados en el texto en griego.

Los dos nombres de reyes que le dieron la clave fueron los de Ptolomeo y Cleopatra.

No vamos a dar cuenta de todo el proceso que siguió, pero sí conviene resaltar la magnitud de su empresa al enfrentarse con una escritura que contaba con tres tipos de signos: fonéticos, de palabras y de ideas; que había evolucionado a lo largo de 3.000 años; y que hay que leer de derecha a izquierda, de izquierda a derecha o de arriba abajo según la época a que pertenezca.

En 1815 y a causa de una acusación de bonapartismo, es destituido de su cátedra; se retira con su hermano a Figéac.

El 27 de septiembre de 1822 lee ante la Academia su Lettre a M. Dacier, en la que establece la clave para descifrar el alfabeto jeroglífico. Precisó más su método en el Sumario del sistema jeroglífico, de 1824.

Ese mismo año el rey lo envía a Turín para estudiar allí monumentos egipcios, lo que le aportó numerosos datos sobre la historia y la cronología egipcias. También allí conoció al que sería su más entusiasta discípulo, Ippolito Rosellini.

Fue nombrado conservador de la colección egipcia en el Louvre, y logró obtener los fondos para una expedición a Egipto. Contó para ella con un buque de guerra, un arquitecto y 7 dibujantes.

Esta expedición colaboraba con otra italiana en la que participó Rosellini. Parece que en la expedición todos llevaban el pelo rapado, grandes turbantes y túnicas con brocados dorados, pero Champollion era el único que se sentía a gusto de esta guisa.

Pudo confirmar definitivamente sus teorías ante el templo de Dendera, el primero realmente bien conservado que podía estudiar (llegó hasta él tras toda una noche de carrera, seguido por los quince científicos de su expedición).

Desde 1828 hasta 1830 recorrió el país hasta la segunda catarata con la expedición franco- italiana, catalogando, dibujando y descifrando cuanto encontraron a su paso.

En 1830 es nombrado miembro de la Academia de las Inscripciones de París, ante la que lee una Memoria sobre signos egipcios para la anotación de las principales divisiones del tiempo.

Al año siguiente obtiene la cátedra de Historia y Arqueología Egipcia, creada específicamente para él en el Collège de France.

La abandona pronto por problemas de salud, y se retira a Quercy, donde muere el 4 de marzo de 1832, mientras preparaba la publicación de los resultados de su expedición a Egipto.

Después de su muerte, se elevaron varias voces contra su sistema, pero Lepsius, quizá la otra figura más importante de la egiptología, lo reivindicó enérgicamente.

Su hallazgo del decreto de Canopo, obra bilingüe, confirmaba definitivamente el método de Champollion.

Egiptologos

Egiptológo_Champollion

Divinidades de Ultratumba

MASKHENET.
Aparece entre las diosas del parto. Es la patrona de las madres egipcias y se le representa como una mujer que lleva sobre la cabeza 2 largos brotes de palma curvados en su extremo o bien como un ladrillo con cabeza humana, refiriéndose a los ladrillo sobre los cuales se acurrucaban las mujeres en el momento del parto.

RENENUT.
Presidía la lactancia del niño simbolizando la nutrición. Se le representaba como una mujer sin atributos peculiares o con cabeza de serpiente coronada por dos plumas y dando de mamar a un niño.

RENPET.
Fue la diosa del año, de las estaciones y de la juventud, así como de la duración del tiempo, por lo que es llamada la diosa de la eternidad. Fue representada como una mujer que lleva sobre la cabeza un largo tallo de palma que es el ideograma de su nombre.

SAI.
Simbolizó el destino de cada individuo y se consideraba que estaba presente en el juicio del alma.

AMAMET.
Dios que devora después del juicio al culpable en el más allá, es un dios monstruo híbrido, con rasgos de león, de hipopótamo y de cocodrilo.

MAAT.
Personificación de lo justo, hija de Ra y esposa de Thot; lleva en la cabeza una pluma de avestruz y es frecuente que se desdoble en 2 figuras idénticas y simétricas que la representan a los lados de la escena. Tiene aspecto de una pura abstracción divinizada.